CULTURA Y SALUD

La multi-diversidad cultural humana se constituye en campos simbólicamente expresados por el desarrollo del lenguaje, que las personas humanas reproducimos como significado y significación de todo lo que nos es inherente a la vida y la existencia. La cultura construye y transforma al ser humano a través de relaciones de poder situadas social, espacial e históricamente, de ahí su importancia en relacionarla con la salud.

La cultura es una dimensión constitutiva del ser humano que interactúa como sistema-fenómeno del proceso salud-enfermedad que ha de comprenderse en el contexto de sistema y pensamiento complejo en las ciencias de la diversidad integrativa aplicada.

LA SALUD SE AUTOCONSTRUYE COMO REALIDAD A PARTIR DE LA PERCEPCIÓN CONSCIENTE DEL ENTORNO.

UNIMED explora la relación salud-cultura, articulando dos propósitos centrales:

  1. Revisar críticamente diversos conceptos de cultura, para llegar a considerar el poder como un elemento que estructura y determina la diversidad cultural de los sujetos sociales;
  2. Analizar las concepciones de cultura presentes en los ejes-estratégicos que promovemos como nuevo paradigma, a través de los modelos que se integran en la práctica de la salud pública cooperativista y en la Medicina Unificada, modelo holomédico y en la aplicación del formulario de historicidad y holografía.

En este contexto y como conclusión, se propone vincular la cultura a las demás dimensiones humanas, en esencial el desarrollo del lenguaje y la entidad cultural del ser humano, como una herramienta comprensiva de la diversidad de los sistemas del ser humano que interactúan y que le permiten auto percibirse como un mecanismo de interacción polisistémico.

En el contexto de la práctica cotidiana de la Medicina Unificada-Holomedicina es importante entender y comprender tanto los saberes no aprendidos, como los conocimientos adquiridos, experiencias y las prácticas y los valores culturales como una realidad propia del sujeto biológico y del sujeto antroposocial.

En la actualidad los modelos de salud positivista-reduccionista ven aspectos de la cultura como factores de riesgo que se deben erradicar o cambiar, esta mirada reduccionista no considera que la cultura sea una dimensión humana.

En el paradigma de la complejidad la cultura es una dimensión humana, relativa a la experiencia humana compartida; es un elemento constitutivo de nuestra propia humanidad como metasistema organizacional.

En este sentido si vemos la cultura como una dimensión, podemos aplicarla a la relación del fenómeno salud-enfermedad y relacionarla a su vez en los diversos conocimientos, para abordar la problemática humana y promover la salud y preservarla, curar y rehabilitar a las personas enfermas.