LAS CIENCIAS DE LA COMPLEJIDAD SON CIENCIAS DE LA VIDA.

Las ciencias de la complejidad constituyen un fenómeno apasionante, reciente y
creciente de investigación. No cabe decir, en manera alguna, que la ciencia de
punta son las ciencias de la complejidad; pero si puede afirmarse sin recatos que
lo mejor de la ciencia de punta (spearhead science) sí pasa por las ciencias de la complejidad.
Dicho de manera puntual, se trata de ese grupo de ciencias, disciplinas,
métodos, lenguajes, enfoques y metodologías que tienen en común el rechazo del
reduccionismo y del determinismo, el recelo de la ciencia de tipo lineal, en fin, el
reconocimiento de la no linealidad. De manera fuerte y precisa, se trata del estudio
no simple y llanamente de fenómenos, sistemas y comportamientos complejos,
si no, mucho mejor, caracterizados por complejidad creciente.
El origen de las ciencias de la complejidad ha sido presentado en varias oportunidades
(Waldrop, 1993; Lewin, 1994; Gleick, 2008). Hoy es ya un lugar común el
reconocimiento de que se ocupan de fenómenos, sistemas y comportamientos caracterizados
por propiedades y atributos tales como: fluctuaciones, turbulencias,
inestabilidades, no linealidad, emergencia, autoorganización, sinergias, percolación, redes libres de escala, y varios más (Barab´asi, 2003; Barrat, Barth´elemy & Vespignani,
2008). Este reconocimiento fue el resultado de las primeras contribuciones
al estudio de la complejidad, provenientes principalmente de la física, la química,
las matemáticas, las ciencias de la computación y la biología. (Carlos Eduardo Maldonado)

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